por Richard K. Mariani El libro "Cosecha espantosa: el intento aliado de exterminar a Alemania después de 1945, "debería estar en la lista obligatoria de lectura de la escuela secundaria y la universidad para historia y sociología. Es uno de los pocos libros disponibles en inglés que abordan el asesinato de millones de civiles alemanes no combatientes y prisioneros de guerra alemanes desde 1944 hasta 1950 como una cuestión de política aliada no deliberada y logística ineficaz, como se presenta con mayor frecuencia en libros de texto de la escuela. Es importante porque este libro se escribió tal como estaba sucediendo e incluye comentarios de testigos oculares en el mismo período de tiempo. El libro no es políticamente correcto y me sorprendió porque habla de una manera tan predudicial sobre las personas de raza negra. Sin embargo, en este punto, es útil para los sociólogos e historiadores porque refleja correctamente la opinión generalizada en el momento dentro de la sociedad estadounidense. En cuanto a la observación correcta de que la política aliada consistía en reducir la población alemana a través del asesinato en múltiples formas, el trabajo esclavo y el hambre, y destruir el tejido de la sociedad mediante la violación masiva de la población femenina, otros autores son criticados por decir lo mismo. Cosa pero solo décadas después. El hecho es que existe un gran esfuerzo para mantener esta información del público, ya que muestra que los vencedores de la Segunda Guerra Mundial incorporaron no solo la estrategia y las tácticas militares, sino también la ideología del odio racial y una política de exterminio y discriminación de un pueblo. Cuatro millones de personas murieron debido a la limpieza étnica llevada a cabo por rusos, polacos, checos y serbios, según el ex primer ministro alemán Konrad Adenauer. Cinco millones de alemanes murieron de hambre en la Alemania ocupada según estimaciones del canadiense James Bacque, y 2 millones de soldados alemanes murieron en cautiverio aliado a menudo mientras realizaban trabajo esclavo en Auschwitz como – y peor – condiciones. El general Eisenhower prohibió al público alemán compartir sus escasas raciones con soldados alemanes detenidos bajo pena de muerte. Por lo tanto, desde 1944 hasta 1948, un Holocausto ruso y estadounidense para los alemanes estaba en marcha. Para obtener más información sobre este tema, consulte los libros de los siguientes autores: Un documento histórico igualmente importante es el libro titulado (Alliierte Kriegsverbrechen) que se traduce como "Crímenes de guerra aliados". Es una recopilación de información histórica de experiencias de testigos oculares de cientos de crímenes de guerra aliados. Esta información fue escrita en 1946 por soldados alemanes presos en el Campo 91 en Darmstadt por las fuerzas de los Estados Unidos. Los abogados de la defensa esperaban traer parte de esta información como prueba y quizás para mitigación al Tribunal de Nüremberg, pero no estaba permitido. De hecho, el Comandante del Campo 91 intentó recolectar y destruir todas las copias de este libro. Por eso es importante que tantas personas lean los libros mencionados como sea posible. Deben ser traducidos al inglés y leerse ampliamente para que el cuento de hadas de la Segunda Guerra Mundial como la última "Guerra Buena" finalmente pueda acabar.
Los sobrevivientes de la llamada “Conquista del Desierto” fueron “civilizadamente” trasladados, caminando encadenados 1.400 kilómetros, desde los confines cordilleranos hacia los puertos atlánticos.
A mitad de camino se montó un enorme campo de concentración en las cercanías de Valcheta, en Río Negro. El colono Galés John Daniel Evans recordaba así aquel siniestro lugar: “En esa reducción creo que se encontraba la mayoría de los indios de la Patagonia. (…) Estaban cercados por alambre tejido de gran altura; en ese patio los indios deambulaban, trataban de reconocernos; ellos sabían que éramos galeses del Valle del Chubut. Algunos aferrados del alambre con sus grandes manos huesudas y resecas por el viento, intentaban hacerse entender hablando un poco de castellano y un poco de galés: ‘poco bara chiñor, poco bara chiñor’ (un poco de pan señor)”. La historia oral, la que sobrevive a todas las inquisiciones, incluyendo a la autodenominada “historia oficial” recuerda en su lenguaje: “La forma que lo arriaban…uno si se cansaba por ahí, de a pie todo, se cansaba lo sacaban el sable lo cortaban en lo garrone. La gente que se cansaba y…iba de a pie. Ahí quedaba nomá, vivo, desgarronado, cortado. Y eso claro… muy triste, muy largo tamién… Hay que tener corazón porque… casi prefiero no contarlo porque é muy triste. Muy triste esto, dotor, Yo me recuerdo bien por lo que contaba mi pobre viejo paz descanse. Mi papa; en la forma que ellos trataban. Dice que un primo d’él cansó, no pudo caminar más, y entonces agarraron lo estiraron las dos pierna y uno lo capó igual que un animal. Y todo eso… a mí me… casi no tengo coraje de contarla. Es historia… es una cosa muy vieja, nadie la va a contar tampoco, ¿no?…único yo que voy quedando… conocé… Dios grande será… porque yo escuché hablar mi pagre, comersar…porque mi pagre anduvo mucho… (…)”. De allí partían los sobrevivientes hacia el puerto de Buenos Aires en una larga y penosa travesía, cargada de horror para personas que desconocían el mar, el barco y los mareos. Los niños se aferraban a sus madres, que no tenían explicaciones para darles ante tanta barbarie. Un grupo selecto de hombres, mujeres y niños prisioneros fue obligado a desfilar encadenado por las calles de Buenos Aires rumbo al puerto. Para evitar el escarnio, un grupo de militantes anarquistas irrumpió en el desfile al grito de “dignos”, “los bárbaros son los que les pusieron cadenas”, en un emocionado aplauso a los prisioneros que logró opacar el clima festivo y “patriótico” que se le quería imponer a aquel siniestro y vergonzoso “desfile de la victoria”. Desde el puerto los vencidos fueron trasladados al campo de concentración montado en la isla Martín García. Desde allí fueron embarcados nuevamente y “depositados” en el Hotel de Inmigrantes, donde la clase dirigente de la época se dispuso a repartirse el botín, según lo cuenta el diario El Nacional que titulaba “Entrega de indios”: “Los miércoles y los viernes se efectuará la entrega de indios y chinas a las familias de esta ciudad, por medio de la Sociedad de Beneficencia”.
Se había tornado un paseo “francamente divertido” para las damas de la “alta sociedad”, voluntaria y eternamente desocupadas, darse una vueltita los miércoles y los viernes por el Hotel a buscar niños para regalar y mucamas, cocineras y todo tipo de servidumbre para explotar.
En otro articulo, el mismo diario El Nacional describía así la barbarie de las “damas” de “beneficencia”, encargadas de beneficiarse con el reparto de seres humanos como sirvientes, quitándoles sus hijos a las madres y destrozando familias: “La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las madres sus hijos para en su presencia regalarlos, a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano unos se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra su seno al hijo de sus entrañas, el padre se cruza por delante para defender a su familia”.
Los promotores de la civilización, la tradición, la familia y la propiedad, habiendo despojado a estas gentes de su tradición y sus propiedades, ahora iban por sus familias. A los hombres se los mandaba al norte como mano de obra esclava para trabajar en los obrajes madereros o azucareros. Dice el Padre Birot, cura de Martín García: “El indio siente muchísimo cuando lo separan de sus hijos, de su mujer; porque en la pampa todos los sentimientos de su corazón están concentrados en la vida de familia”.4
Se habían cumplido los objetivos militares, había llegado el momento de la repartija del patrimonio nacional.
La ley de remate público del 3 de diciembre de 1882 otorgó 5.473.033 de hectáreas a los especuladores. Otra ley, la 1552 llamada con el irónico nombre de “derechos posesorios”, adjudicó 820.305 hectáreas a 150 propietarios. La ley de “premios militares” del 5 de septiembre de 1885, entregó a 541 oficiales superiores del Ejército Argentino 4.679.510 hectáreas en las actuales provincias de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut y Tierra del Fuego. La cereza de la torta llegó en 1887: una ley especial del Congreso de la Nación premió al general Roca con otras 15.000 hectáreas.
Si hacemos números, tendremos este balance: La llamada “conquista del desierto” sirvió para que entre 1876 y 1903, es decir, en 27 años, el Estado regalase o vendiese por moneditas 41.787.023 hectáreas a 1.843 terratenientes vinculados estrechamente por lazos económicos y/o familiares a los diferentes gobiernos que se sucedieron en aquel período.
Desde luego, los que pusieron el cuerpo, los soldados, no obtuvieron nada en el reparto. Como se lamentaba uno de ellos, “¡Pobres y buenos milicos! Habían conquistado veinte mil leguas de territorio, y más tarde, cuando esa inmensa riqueza hubo pasado a manos del especulador que la adquirió sin mayor esfuerzo ni trabajo, muchos de ellos no hallaron –siquiera en el estercolero del hospital– rincón mezquino en que exhalar el último aliento de una vida de heroísmo, de abnegación y de verdadero patriotismo”. Los verdaderos dueños de aquellas tierras, de las que fueron salvajemente despojados, recibieron a modo de limosna lo siguiente: Namuncurá y su gente, 6 leguas de tierra. Los caciques Pichihuinca y Trapailaf, 6 leguas. Sayhueque, 12 leguas. En total, 24 leguas de tierra en zonas estériles y aisladas.
Ya nada sería como antes en los territorios “conquistados”; no había que dejar rastros de la presencia de los “salvajes”. Como recuerda Osvaldo Bayer, “Los nombres poéticos que los habitantes originarios pusieron a montañas, lagos y valles fueron cambiados por nombres de generales y de burócratas del gobierno de Buenos Aires.
Uno de los lagos más hermosos de la Patagonia, que llevaba el nombre en tehuelche de “el ojo de Dios”, fue reemplazado por el Gutiérrez, un burócrata del ministerio del Interior que pagaba los sueldos a los militares. Y en Tierra del Fuego, el lago llamado “Descanso del horizonte” pasó a llamarse “Monseñor Fagnano”, en honor del cura que acompañó a las tropas con la cruz”
INTERESANTE REFLEXIÓN DE UN GENERAL RETIRADO ANTE LOS RESCATES DE INMIGRANTES ANTE LIBIA. Se ha hablado mucho sobre los rescates de inmigrantes ilegales en el mar frente a las costas de Libia, el General de Brigada de Infantería de Marina Agustín Rosety Fernández de Castro, hoy retirado ha hecho una interesante reflexión: “La protección de la vida humana en el mar está garantizada por los convenios internacionales. El más importante de ellos es el Convenio internacional para la seguridad de la vida humana en el mar (SOLAS). En él se establece la obligación que el capitán de cualquier buque tiene de rescatar a personas en peligro, modificando la ruta de su embarcación. Por lo tanto existe una obligación no sólo moral, sino también legal, de rescatar a las personas que están en peligro en el mar. Además, el convenio de protección de los refugiados exige que, en caso de refugiados o solicitantes de asilo, las personas recogidas sean puestas a salvo en un puerto seguro, donde no vayan a ser perseguidas. Hasta ahí, todo en orden. ¿Por que surge entonces todo este problema de los barcos de las ONG? Pues porque los buques de las ONGs no son barcos que se encuentran navegando y, por azar, encuentran a unos náufragos. Las ONGs de salvamento marítimo tienen como actividad el rescate de refugiados, para lo cual patrullan las costas de Libia a la espera de que aparezcan embarcaciones con personas a las que rescatar. Esta forma de proceder genera perniciosos incentivos para las mafias que trafican con personas, ya que saben que no tienen que esforzarse con llegar a Europa. Simplemente tienen que poner a las persona en un bote y ponerlas fuera Del Mar territorial de Libia y avisar a la ONG. Las ONG se convierten, de esta forma, en un servicio regular de transporte de personas que actúan de forma concertada con la mafia. Si esa concertación es explícita, no lo podemos asegurar, pero implícita sí que los es. ¿Por qué hay una concertación? Porque las ONGs, lejos de ser entidades sin ánimo de lucro, son organizaciones con trabajadores y directivos que viven de su actividad. El “negocio” de Open Arms es transportar inmigrantes. Gracias a ello consiguen subvenciones y donaciones privadas. Si estas organizaciones fueran ONG de Salvamento marítimo devolverían a los refugiados a un puerto seguro cercano al lugar de rescate. Pero curiosamente, el destino siempre es Europa. Porque si no llevasen a las personas a Europa, esos inmigrantes no pagarían a la mafia. El problema, pues, viene de una confluencia de intereses privados (mafias y ONGs) que, como toda organización, trabajan por su propia supervivencia y retuercen la legislación internacional para realizar una actividad de inmigración ilegal en Europa. Esto no hace otra cosa que generar un permanente efecto llamada que fomenta el tráfico de personas y el negocio de las mafias. ¿Cuál es la solución a este problema? La única solución posible es prohibir a las ONGs que realicen operaciones de salvamento marítimo. El salvamento marítimo como actividad organizada debe ser competencia de los estados europeos por medio de sus respectivas armadas. Las ONGs son entidades privadas que obedecen a los intereses de sus promotores. La defensa del interés general debe estar en manos de los Estados, cuyo poder está sometido a las reglas de la democracia y cuyos gestores han de rendir cuentas a sus electores. En esta época que vivimos en la que el buenismo predomina, las ONGs son glorificadas como héroes. Pero, salvo excepciones, las ONGs miran, ante todo, por sus propios intereses y hacen uso de mucho dinero, en muchas ocasiones de procedencia pública, con muy poco o nulo control. Que no os engañen. Lo de Open Arms es un lucrativo negocio y un medio de vida para mucha gente. Si los estados no reclaman el monopolio de la protección organizada de la vida en la mar, seguiremos viendo cómo florece el próspero negocio del tráfico de seres humanos. ¿SON RESCATES O ES ESTÁN COLABORANDO CON EL TRÁFICO DE PERSONAS? Las ONGs aseguran que se limitan a rescatar a inmigrantes en aguas internacionales, y que en ningún caso colaboran con las mafias que se dedican al tráfico de seres humanos. Sin embargo, son muy llamativos los datos recopilados por la Fundación Gefira en este vídeo:
Los datos fueron recopilados en octubre y noviembre de 2016. En el vídeo aparecen un total de 15 barcos que han estado recogiendo a miles de inmigrantes en el mar muy cerca de la costa libia, entre ellos el Aquarius, para a continuación llevarlos a Italia. Los datos fueron recogidos gracias a las señales de posicionamiento que los propios barcos emiten, y que son recogidas y publicadas por la web MarineTraffic.com. La Fundación Gefira, autora del vídeo, señala lo siguiente: Las ONGs, los contrabandistas, la mafia en connivencia con los gobiernos, con el pretexto de rescatar personas, han enviado a miles de ilegales a Europa. Así mismo, esa entidad señala: Durante los dos meses de nuestra observación, monitoreamos al menos 39.000 africanos contrabandeados a Italia con el pleno consentimiento de las autoridades europeas. Lo que dice el informe de un órgano consultivo de la Comisión Europea Los datos del vídeo coinciden con lo expuesto por el European Political Strategy Centre, un órgano consultivo de la Comisión Europea, en un informe publicado en febrero de 2017 titulado Irregular Migration via the Central Mediterranean. El informe señalaba lo siguiente: Por lo general, las ONG operan en un rango de 10 a 50 km frente a la costa libia. Las aguas territoriales abarcan 22,2 km desde la costa. El informe también advertía lo siguiente: La distribución geográfica revela claramente que la mayoría de los migrantes irregulares rescatados en el Mediterráneo central probablemente no sean refugiados en el sentido de la Convención de Ginebra, dado que un 70% proviene de países o regiones que no sufren conflictos violentos o regímenes opresivos. En la parte en la que indicaba dónde se hacen los rescates, el informe afirmaba: Las ONG activas en el área rescatan tanto en el área de Libia SAR como dentro de las aguas territoriales libias. E incluía el siguiente mapa en el que se observa que los rescates de esas ONGs han ido acercándose cada vez más a la costa libia, incluso adentrándose en sus aguas territoriales.